El fantasma del monje de San Diego

Cartagena

Santi García (24/03/2019 21:15)

Os traigo una de esas historias llenas de aventura y que los ancianos de Cartagena cuentan a sus nietos. Una historia que se remonta hasta el siglo XVII y que se entremezcla con piratas, corsarios y clérigos... bueno, más bien un clérigo. Esta historia no pasaría de ser una simple leyenda de no ser porque, en más de una ocasión, son varias las personas que afirman ser testigos de las apariciones de nuestro particular monje. Pero antes de hablar de estos testimonios y de lugares en donde afirman haberlo visto conozcamos su historia.

 

«Corría el año 1615 y la zona del sureste peninsular era una constante batalla entre los piratas (ingleses y norteafricanos) ayudados por los judíos y musulmanes que recientemente habían sido expulsados de España y que habían encontrado refugio en Marruecos y Argelia. Por este motivo y como represalia ayudaban a localizar los puntos débiles de las costas españolas. Uno de esos lugares era la bahía de Cartagena que, si bien es cierto que debido a su orografía tenía una muy fácil defensa, no es menos cierto que, una vez adentrados en el puerto la ciudad, apenas tenía defensa. En la ciudad existían torres vigía que se comunicaban unas con otras a través de encendidos de fuego, hecho que revelaría un peligro inminente.

»En este contexto hemos de colocar a un clérigo, procedente del monasterio de San Ginés de la Jara, conocedor del uso de armas y posiblemente de los pocos que guardaban el secreto de los antiguos monjes guerreros de las cruzadas. En su nuevo destino estuvo abocado a cientos de vicios y una vida alejada de los sacramentos. Es por ello por lo que la ciudadanía no lo tenía en mucha estima y nada de lo que decía era considerado cierto.

»Un día salía nuestro personaje de una taberna de las que había en el puerto y pudo ver la silueta de un barco pirata. Normalmente atacaban la ciudad por la noche, por lo que tenía poco tiempo para avisar a las autoridades para su defensa. Nadie le creyó. Es por eso por lo que fue él quien comenzó a encender las cinco torres vigía que había en la ciudad por aquel entonces: una en el Cerro de la Concepción, dos en las laderas del Cerro del Molinete, una en Cantarranas y la última en el Cerro de San José, donde se encontraba la parroquia de San Diego, lugar en donde el era el párroco.

»Cuando terminó de encender la última torre ya no quedaba tiempo para la reacción y se cuenta que la última vez que se le vio con vida fue empuñando una espada y una pistola de camino al puerto de Cartagena, en un intento desesperado y suicida por defender al pueblo que le dio techo».

 

Hasta aquí la aventura de un héroe al que la historia le ha dado la espalda. Pero nuestro monje no terminó ahí su periplo. Hace algunas semanas que seguimos la pista de lo que varias personas nos han comentado, y no es otra cosa que dicen ver a un monje (o al menos a algo que se le parece) en las primeras horas del día en las inmediaciones del puerto de la ciudad y entre las calles Subida de las monjas y Subida al Castillo de la Concepción.

Hemos contactado con algunos de estos testigos (C.A.M y A.E.Y.), en donde ofrecen una pequeña descripción de lo que ven. Ambos testigos coinciden en describir una túnica marrón, una silueta en la lejanía algo traslúcida y que caminaba de extraña manera.

Con estos datos no podemos afirmar ni que hayan visto el fantasma del monje ni que no lo hayan visto. Lo cierto y seguro es que personas sin ningún tipo de relación afirman experimentar hechos similares. Seguiremos de cerca este misterio.

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